Los álamos de plata
se inclinan sobre el agua,
ellos todo lo saben, pero nunca hablarán.
El lirio de la fuente
no grita su tristeza.
¡Todo es más digno que la Humanidad!
La ciencia del silencio frente al cielo estrellado,
la posee la flor y el insecto no más.
La ciencia de los cantos por los cantos la tienen
los bosques rumorosos
y las aguas del mar.
El silencio profundo de la vida en la tierra,
nos lo enseña la rosa
abierta en el rosal.
¡Hay que dar el perfume
que encierran nuestras almas!
Hay que ser todo cantos,
todo luz y bondad.
¡Hay que abrirse del todo
frente a la noche negra,
para que nos llenemos de rocío inmortal!
¡Hay que acostar al cuerpo
dentro del alma inquieta!
Hay que cegar los ojos con luz de más allá,
a la sombra del pecho,
y arrancar las estrellas que nos puso Satán.
¡Hay que ser como el árbol
que siempre está rezando,
como el agua del cauce
fija en la eternidad!
¡Hay que arañarse el alma con garras de tristeza
para que entren las llamas
del horizonte astral!
Brotaría en la sombra del amor carcomido
una fuente de aurora
tranquila y maternal.
Desaparecerían ciudades en el viento.
Y a Dios en una nube
veríamos pasar.
Traducción en italiano de Lorenzo Spurio
I pioppi argentei
I pioppi argentei s’inclinano sull’acqua:
essi sanno tutto, ma non parleranno.
Il giglio della fonte non grida la sua tristezza.
Tutto è più degno dell’Umanità!
La scienza del silenzio di fronte al cielo stellato
la possiedono solo il fiore e l’insetto.
La scienza dei canti per i canti ce l’hanno
gli alberi rumorosi e le acque del mare.
Il silenzio profondo della vita sulla terra,
non lo insegna la rosa aperta nel rosaio.
Bisogna dare il profumo che le nostre anime racchiudono!
Bisogna essere tutti canto, tutti luce e bontà.
Bisogna aprirsi completamente di fronte alla notte nera,
affinché possiamo riempirci della rugiada immortale!
Bisogna distendere il corpo dentro dell’anima inquieta!
Bisogna accecare gli occhi con la luce dell’oltre.
Dobbiamo affacciarci all’ombra del petto
e sradicare le stelle che ci pose Satana.
Bisogna essere come l’albero che è sempre in preghiera,
come l’acqua del canale fissa per l’eternità!
Bisogna graffiarsi l’anima con artigli di tristezza
affinché entrino le fiamme dell’orizzonte australe!
Sgorgherebbe nell’ombra dell’amore roso
una fonte d’aurora tranquilla e materna.
Scomparirebbero le città nel vento.
E a Dio, in una nube, vedremmo passare.
Navidad en el rio Hudson de Federico García Lorca
¡Esa esponja gris!
Ese marinero recién degollado.
Ese río grande.
Esa brisa de límites oscuros.
Ese filo, amor, ese filo.
Estaban los cuatro marineros luchando con el mundo.
con el mundo de aristas que ven todos los ojos,
con el mundo que no se puede recorrer sin caballos.
Estaban uno, cien, mil marineros
luchando con el mundo de las agudas velocidades,
sin enterarse de que el mundo
estaba solo por el cielo.
El mundo solo por el cielo solo.
Son las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa.
Son los vivísimos hormigueros y las monedas en el fango.
El mundo solo por el cielo solo
y el aire a la salida de todas las aldeas.
Cantaba la lombriz el terror de la rueda
y el marinero degollado
cantaba al oso de agua que lo había de estrechar;
y todos cantaban aleluya,
aleluya. Cielo desierto.
Es lo mismo, ¡lo mismo!, aleluya.
He pasado toda la noche en los andamios de los arrabales
dejándome la sangre por la escayola de los proyectos,
ayudando a los marineros a recoger las velas desgarradas.
Y estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.
No importa que cada minuto
un niño nuevo agite sus ramitos de venas,
ni que el parto de la víbora, desatado bajo las ramas,
calme la sed de sangre de los que miran el desnudo.
Lo que importa es esto: hueco. Mundo solo. Desembocadura.
Alba no. Fábula inerte.
Sólo esto: desembocadura.
¡Oh esponja mía gris!
¡Oh cuello mío recién degollado!
¡Oh río grande mío!
¡Oh brisa mía de límites que no son míos!
¡Oh filo de mi amor, oh hiriente filo!
Traducción en italiano de Lorenzo Spurio
Natale nell’Hudson
Questa spugna grigia!
Questo marinaio appena decollato.
Queste fiume grande.
Questa brezza di limiti oscuri.
Questo filo, amore, questo filo.
Stavano, i quattro marinai, lottando contro il mondo,
contro il mondo di artisti che vedono tutti gli occhi,
contro il mondo che non si può rincorrere senza cavalli.
Erano uno, cento, mille marinai,
lottando contro il mondo delle acute velocità,
senza rendersi conto che il mondo
era solo nel cielo.
Il mondo solo nel cielo solo.
Sono le colline di martelli e il trionfo dell’erba spessa.
Sono i vivissimi formicai e le monete nel fango.
Il mondo solo nel cielo solo
e l’aria all’uscita di tutti i villaggi.
Cantava il lombrico il terrore della ruota
e il marinaio decollato
cantava all’orso dell’acqua che avrebbe stretto;
e tutti cantavano alleluia,
alleluia. Cielo deserto.
È lo stesso, lo stesso!, alleluia.
Ho passato tutta la notte sulle impalcature dei sobborghi
spargendo il sangue sugli stucchi dei progetti,
aiutando i marinai a raccogliere le vele squarciate.
E sto con le mani vuote nel rumore della foce.
Non importa che ogni minuto
un bambino nuovo agiti i suoi rametti di vene,
né che il parto della vipera, sfrenato sotto i rami,
calmi la sete del sangue di quelli che osservano la nudità.
Quel che importa è questo: vuoto. Mondo solo. Foce.
Alba no. Favola inerte.
Solo questo: foce.
Oh, mia spugna grigia!
Oh, mio collo appena decollato!
Oh, mio fiume grande!
Oh, mia brezza di limiti che non sono miei!
Oh, filo del mio amore, oh filo tagliente!
New York, 27 dicembre 1929
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En la magnolia
No de los acuminados fulgores el color
sino de los campos secos, relucientes de oro
descoloridos por el desprecio por la vida
ahora desteñidos y deformes por el tedio.
No de los gritos desgarrados el sonido,
rugiente e inverecundo
sino el desenvolverse de la hoja
del grillo que busca la mímesis.
No el hedor pestilente de la asfixia
sino del acerbo néctar
del azahar leve y de lunas
que tímidas se desnudad por la noche.
Tampoco el ultraje del arrastrar
sino las caricias que se intercambian los nardos
los repletos helechos a proteger
y las untuosas bayas del enebro.
No la gacha del odio en la cavidad bucal
sino el jugo de mirto y agave
las esencias de laurel y el pan
fragantes de la vida hecha de instantes.
Cuando rozo el violeta encendido
que tiñe el blanco extático,
en la magnolia te hablo.
LORENZO SPURIO – Jesi, Italia
Lorenzo Spurio, escritor y critico literario italiano, se ha licenciado en Lenguas y Literaturas Extranjeras. Ha colaborado con muchas revistas literarias y culturales de su País donde ha publicado relatos, ensayos y análisis criticas de textos literarios. Es el director de la revista literaria “Euterpe”. Entre sus obras figuran colleciones de relatos: Ritorno ad Ancona e altre storie (2012), La cucina arancione (2013), L’opossum nell’armadio (2015) los libro de poemas Neoplasie civili (2014), Tra gli aranci e la menta. Recitativo per la morte di Federico García Lorca (2016), Pareidolia (2018) y Il restauro delle linee (2021). Además ha publicado varios ensayos entre los cuales destacan La metafora del giardino in letteratura (2011), Ian McEwan: sesso e perversione (2013) y Flyte & Tallis (2012), Il canto vuole essere luce (2020, sobre Federico García Lorca), Alberti canta sempre (2021, sobre Rafael Alberti) e Inchiesta sulla poesia (2022). Figura también como miembro del jurado en varios premios literarios entre los cuales destacan el Premio di Poesia “L’arte in versi” donde es Presidente y el Premio Literario Nacional “Città di Chieti”.